[Revive el evento] La UNESCO y SUMMA debatieron en reunión de alto nivel sobre el avance de la igualdad de género y la inclusión en América Latina y el Caribe.

Revive el evento aquí

El primer Informe, Todos y todas sin excepción producido por el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo (Informe GEM), la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe (OREALC/UNESCO Santiago) y el Laboratorio de Investigación e Innovación en Educación para América Latina y el Caribe- SUMMA, insta a los países de la región a no olvidar a los niños, niñas y jóvenes más desfavorecidos y promover la inclusión en la educación en el contexto de la crisis de la COVID-19. El Informe muestra cómo la intersección del género con la pobreza, la etnia de pertenencia, la discapacidad y el lugar de residencia, entre otros puede exacerbar las desventajas y brechas educativas.

Para Javier González, director de SUMMA, “Las normas de género arraigadas en nuestras sociedades latinoamericanas son muchas veces perjudiciales para la educación tanto de las niñas como de los niños. Lamentablemente, con frecuencia la escuela más que romper este círculo vicioso, lo perpetúa de una generación a la siguiente. De hecho, nuestro estudio detecta la existencia de discriminaciones, prejuicios y estereotipos de género en los currículum y en los textos escolares en muchos países. Para enfrentar esta situación, no solo debemos abordar estos elementos, sino que también formar y apoyar a nuestros docentes para promover una cultura más inclusiva". 

El informe hace un llamado a la acción en los siguientes ámbitos:

  1. Eliminar las barreras que las niñas puedan enfrentar para acceder, aprender y culminar su ciclo educativo, particularmente en aquellos países donde tienen menos probabilidades de estar matriculadas y finalizar la escuela.

  2. Todas las niñas embarazadas, madres y padres jóvenes deben recibir apoyo para asistir a la escuela. A pesar de su disminución a nivel mundial, las tasas de embarazo adolescente siguen siendo altas en la región. En Argentina, un enfoque holístico que combina dos leyes, programas de aprendizaje flexibles, guarderías en las escuelas, programas de reingreso de niños y niñas vulnerables y programas alternativos de educación secundaria no formal han contribuido a proteger el derecho a la educación de adolescentes embarazadas, madres y padres jóvenes; entretanto, la tasa de fecundidad adolescente descendió de 61 en 1995 a 49 en 2018.

  3. Todo el personal docente, los y las consejeros escolares y profesionales deben recibir una formación para evitar que los estereotipos negativos de género se extiendan a la enseñanza y a la elección de asignaturas por parte del estudiantado. En más de dos tercios de los países a nivel mundial, el porcentaje de mujeres que estudian ingeniería o tecnologías de la información y la comunicación (TIC) es inferior al 25%. En Colombia, por ejemplo, sólo el 10% de las niñas esperan trabajar en profesiones científicas y ramas de la ingeniería, en comparación con el 25% de los varones. Son pocas las mujeres que se dedican a las carreras de ciencia y tecnología. 

  4. Todos los currículos y libros de texto deben representar a las mujeres de manera que no se perpetúen los estereotipos de género. Al analizar los libros de texto de muchos países se comprobó que el texto y las imágenes no representan a las mujeres en posiciones sociales y económicas activas, sino en las funciones tradicionales de los hogares. En Perú, a pesar de iniciativas como el uso de un lenguaje inclusivo en las pautas de comunicación y la mejora del equilibrio en las representaciones de hombres y mujeres, los libros de texto siguen reproduciendo los roles de género tradicionales.

  5. Todo el estudiantado debe tener acceso a una educación sexual integral que, según se ha demostrado, previene la violencia de género relacionada con la escuela al promover la comprensión y el respeto de las identidades de género del estudiantado, y también conduce a la reducción de la prevalencia de los embarazos precoces. Varias organizaciones de base de Nicaragua trabajan en la intersección de género y discapacidad, proporcionando educación sexual integral y formación sobre respuestas a la violencia de género.

  6. Alentar a que un mayor número de mujeres ocupen puestos de liderazgo, para ayudar a cambiar las normas sociales y de género, y actuar como modelos de conducta para las estudiantes. El estereotipo negativo de la mujer como no apta para ser líder se ve reforzado por la escasez de docentes mujeres en la enseñanza superior. A nivel mundial, las mujeres constituyen el 94% de la docencia en la enseñanza preescolar, pero solo el 43% en la educación terciaria o superior. Aún menos mujeres ocupan puestos de liderazgo en las universidades y en la administración de la educación. En general, las mujeres brasileñas están tanto o más cualificadas que los hombres para ocupar puestos de liderazgo en la educación terciaria; sin embargo, en 2018 solo el 28% de las y los rectores de las universidades federales eran mujeres.

Revisa el comunicado completo.

Categories